4.9.09

A

διρροια (diarrhoea) o De cinco ensueños.

Pre-texto, Depresión.

Exhíbase.

Cáguela como yo.

No profese zalamerías, no se arrastre, ni chupe testis.

Nadie vale la pena.

Manifieste lo que su “sano juicio” considera correcto.

Rompa con los ávidos y con los envidiosos.

Vista mendicidad.

Ya no se lamente ni torture por la vida que dejó pasar para atender y velar por gente que le pateó el culo.

… siga ocultando a todos los esnobistas que arrinconó un doctorado en el extranjero.

No imagine el punto más alto de algún cementerio parisino para apreciar la traza citadina del constructor alemán.

Olvide anulaciones ajenas para perderse cabalmente por Ámsterdam.

Usted, como los demás: tampoco vale la pena.

0.

Años atrás, trabajé para "E" a quien nunca conocí físicamente.

Tenía más de siete años desaparecida: sufría mutaciones en su presión arterial por cambios de altura… …

En 6 meses, realicé el trabajo que en dos años evadieron 4 tipejos con pago.

Ella cobraba sesenta y cuatro mil pesos quincenales y publicaba investigación que nunca ejecutó.

3.

Por alguna extraña y ajena razón, siempre recibo imágenes a trabajar de mujeres algo peculiares.

Todas son cadáveres o restos de, otras son putas; poco más, algunas traidoras y escasas pero bellas matricidas.

D [DH]

1.

Tuve en mis manos una preciosa y tristísima acuarela con una litografía de salvaje sentido y monstruosa biomorfosis; éstas pueden argumentarse y sostenerse… pero, los residuos de aquella mujer que me atrapó hace 20 años nuevamente hicieron estragos.

A Juan Carlos le mentí.

No pude tocar el cuadro que le totaliza, aún cuando se me pedía ayuda para cargarlo.

Sólo pude, antes que otros, mirarle mucho, mucho tiempo.

Hoy, tiene una década con dos marcos “nuevos” pero sigue siendo la misma.

Otra vez, me golpeó el estómago, la respiración y el ánimo; mucho peor que la primera vez.

Sentí muchas ganas de llorar.

También mucho miedo.

Pensé que le había “culminado”.

Y, no es problema “metafísico”, tampoco ínsipido romanticismo; por más que intento darme coherencia, me vence.

4.

Los gringos saben la miseria que cargan, por eso condicionan lo que ha de mostrarse en sus museos, galerías e instituciones; sin embargo, eso goza de solución.

Seguid el ejemplo de Francisco Villa: 2 o 3 piezas insolentes de plástica mexicana y bajan las manos.

2.

Los devotos e incondicionales discípulos de "E" posaron su vista en mí... deseo creer que ignoran aquel semestre.

Hoy, sí veo hechos concretos.

Reconocen mi trabajo, mis esfuerzos y me aconsejan.

Me llevan de la mano y nos sentamos sobre el piso para leer manchones, rasguños, errores y atentados.

Estoy aprendiéndoles mucho.

Me siento bien pero no espero ni busco más de lo convenido.

mi uña rota...

5.

Yo, Alilla.

Nunca apostada ni favorecida por alguien; semper rotten, no siendo hija de y sin llegar a “clase” “media”: tuve una grave y educada epifanía.

Me vi en invierno caminando de su mano por el paseo del algodón.

También vi una entrada-salida marcada con un chorreante trapo rojo (referido por otra soñante).

Siempre explicando a 'la crítica neoyorquina' con improperios físico-verbales encima de una mesa y mostrando mis calzones, por qué estamos ahí.

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1.3.08

Termas de Pompeya - Fig. 2 [575 - 550 a.C.]

“Dame la castidad, la continencia, pero no me las des de golpe.”

[San Agustín, Confesiones, L. VIII, 17.]

“Con tu esposa o con otra, te acomodas por detrás, a la manera de los perros? Si lo has hecho, harás penitencia 10 días a pan y a agua.”

“Te unes a tu esposa en tiempo de sus reglas? Si lo has hecho, harás penitencia 20 días a pan y a agua.”

[Sobre el abuso del matrimonio, Burchard de Worms, s. XI.]

A partir de la tradición novotestamentaria, la patrística definió vocabularios y marcos éticos para regular conductas y posiciones sexuales “ortodoxas” clasificando con Tratados, las correspondencias, derechos y obligaciones sobre lo implícito a la carne.

Con la tradición paulina, se definió “la Fornicación” y su ilegitimidad dentro y fuera del matrimonio [Corintios I: 19-20 -descripción de la concupiscencia y de la lujuria]; el Levítico [15 -18] enumeró todas aquellas prácticas "desviadas" (las seminales, la impureza de la desnudez y la menstruación, el incesto, la homosexualidad, la sodomía y las reglas para el coito femenino) y los evangelios de Mateo, Marcos [10: 2 -12] y Lucas [16:18] condenaron el adulterio.

Sin embargo, en el contexto escriturístico no hay mención del momento en el que el pecado original (anímico-espiritual, es decir, la desobediencia a Dios por la inquietud de conocimiento) se asimila-equipara al de la carne.

¿En qué momento devino la carne habitáculo del pecado?

Según san Pablo, la continencia y la castidad responden más al respeto del cuerpo; por el contrario, en el Evangelio según san Juan 1:14 y 6:51-54, el proceder de la carne, es anímico y por ende, condenatorio pues es “el tabernáculo del Espíritu Santo”; trata ya al Verbo encarnado e interpreta la Última Cena, como la carne crística, “el dolor de la vida eterna”.

Durante el siglo IV, la Iglesia afianzó el concepto carne-fornicación (sexualización del pecado original) y condena la concupiscencia. Las correspondencias entre peccamen y naturaleza (humana) fueron explicados con la caro; es decir, “la humanidad” del Cristo encarnado, concertando la impotencia y corruptibilidad humanos.

Algo muy distinto, fue la exégesis patrística y la imposición de conductas monacales al laicado… por ejemplo, las “Penitenciales” (listas de conceptos, prohibiciones, sanciones y penitencias dentro del matrimonio.)

Hilos que no ato o de Doctores, Epítetos y Epítomes:

“Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos que fueron hechos tales por los hombres, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda.”

[Evangelio según san Mateo: 19:12]

Retomando a Mateo, Orígenes interpretó y enarboló a la castración como sinónimo de íntegra pureza.

s. III:

A partir de los Tratados sobre la virginidad (los de Tertuliano y san Cipriano) se definió el Método de Olimpo, empleado para adquirir el máximo grado de perfección y pureza humanas a través de la soledad destinado a doncellas “con reclusión voluntaria”, hombres continentes y cenobitas para la victoria sobre el cuerpo (anulación de las necesidades físicas básicas).

Pero… antes, mucho antes, “la fuga al desierto buscaba la pureza antes que la soledad, era seguida de prácticas homosexuales con jóvenes varones que siguieron a un “padre” o a un maestro al desierto."*

Hasta qué punto el discurso del tractātus cristiano reviste a la paideia griega?

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“…las vírgenes producen 100 semillas, las viudas ‘continentes’ 60, las casadas (conjugati) 30”

[San Ambrosio, Sobre las Viudas.]

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s. V:

Con la gastrimargia (superabundancia / exceso alimenticios, sexuales, etc.) se definen los pecados “capitales” y se distinguen "puros" de crápulas.

s. VI:

“El amor da lepra” [Extracto de un sermón de Cesáreo de Arlès]:

“…los esposos incontinentes tendrán hijos leprosos o epilépticos, quizá demoníacos… Abreviando, todos aquellos que son leprosos nacen en general, no de hombres salvajes que conservan su castidad en los días contrarios y de las festividades, acaso sobre todo de rústicos que no se saben contener.”

Adúltero, según san Jerónimo [Adversus Jovinianum] es el “amoroso muy ardiente con su mujer”.

s. XI:

Calendarĭum contra natura (Burcardo de Worms y la Fornicación)

Días “a pan y agua”:

“Si fue “El día del Señor”, 4.

Si fue después del embarazo, 10.

Si fue en Cuaresma y “si lo hiciste sobrio” 20 o dar 26 días de limosna, conservando 'la castidad otros 20 días antes de la Natividad y todos los domingos, y durante los ayunos fijos por la Ley, la natividad de los apóstoles y durante las fiestas principales.'

Si fue en un lugar público, 40.

Fornicarás 91 o 93 veces por año, sin contar los períodos de impureza de la mujer” (menstruación, obesidad, período post partum.)

* Le Goff Jacques, « Le refus du plaisir » Un autre môyen âge, Paris, Quarto Gallimard, 1999 : p. 572.

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4.7.07

Francisco de Goya y Lucientes - Una procesión de flagelantes

La processĭo

A partir de la sesión VIII (1500) del Concilio Tridentino, se establecieron especificaciones para “adorar con culto de latría, público y externo” ciertos sacramentos para ser “honrados con una fiesta particular y llevado en procesiones públicas para recibir las adoraciones de los fieles según lo dispone la santa Iglesia”.*

La cristiandad que precedió a esta formalización litúrgica y su extensión con formas religiosas, adquirió supremacía simbólica en la España del siglo XIV, en un inicio con la primera cruzada contra los moros y después con Trento. Sin embargo, se estima que la íntegra configuración del cuerpo procesional se fraguó durante los siglos XV y XVI europeos.

Como costumbre, al ritmo procesional fueron intercalados autos sacramentales y entremeses pero… otra fue la manifestación religiosa novohispana… que si bien, en apariencia mantuvo los preceptos; rompió el formalismo ortodoxo.

Hasta hoy, cada elemento que constituye la procesión tiene un significado y por ende, existe y se goza de jerarquía. Acá, según las Órdenes Reales, debía encabezarse por el poder espiritual (iniciando con el clero regular seguido de la Inquisición, luego caminaban todas las parroquias “con cruz alzada”, el Cabildo y las Archicofradías) y detrás suyo, el poder temporal (virrey y su Audiencia, después la Universidad para cerrar con los oficiales reales).

De manera comprensible pero irregular se incorporaron elementos ajenos a la procesión y a su halo devocional o piadoso; podría pensarse que algo ocurrió… como aquello que involucra al Carnaval y a su postrer Cuaresma [relación y simbolización del laxismo en las reglas, los sentidos y hábitos humanos o divinos para dar paso al ascetismo corporal y espiritual que purifica las consecuencias del exceso.]

En México, la solemnidad procesional se mantuvo pero su expresión fue muy distinta, aquí la procesión “se rompía” (iniciaba) con una primera “Marcha de los Gigantones”, luego danzas indígenas –empezando con la tarasca–, mulatas y españolas, continuaban “los gigantes” (que no son los mismo que gigantones), después desfilaban “los enanos y monstruos”** y al final, es decir, al inicio; el orden establecido.

Teológicamente, la processĭo es la consecuencia de la acción eterna con la que el Padre produce al Verbo, y estas dos personas (Padre e Hijo) “producen” al Espíritu Santo; su figuración (forma exterior) es litúrgica… obvio, por eso existen.

También soy conciente de que entre la doctrina y la creencia, es decir, entre la elaboración y la expresión de la fe, hay un lapsus que no fractura la intención pero se sale de toda coherencia religiosa.

No sé qué eran los gigantones, supongo que muñecos enormes o quizás personas, tampoco sé porqué de la “incorporación” de “los otros”, ni su finalidad en una fiesta litúrgica y a decir verdad, esto me viene como una imposibilidad-frustración porque me hace sentir "nula" ... (qué concepto, categoría, luego..."transculturación", "sincretismo", "aculturación"¿?)

* Enrique Denzinger, El Magisterio de la Iglesia. Manual de los símbolos, definiciones y declaraciones de la Iglesia en Materia de fe y costumbres… , Barcelona, Editorial Herder, 1997.

**Extinto AHCD [Archivo Histórico de la Ciudad de México], Caja Diversiones públicas (1638 – 1921) Vols. 855 – 859.

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